La caterva es calamitosa. Es la pérfida inmundicia que mancilla y emponzoña intolerablemente nuestra especie.
Es una puta vergüenza.
Es una burla exorbitada de la consciente o inopinada autoría de todo este jolgorio, de todo este esperpento.
Si fuere posible aplicar el bisturí, la tarea devendría denodada e inmensurable, si bien, a la par, ilusionante y feliz.
Cabría, en análogas cábalas, la conjetura de una división en dos de este sustrato o escenario común: una parte para ellos, la otra para nosotros.
Fuera, ahí, al carajo. Todos bien al carajo.
Y a tomar por culo.
Y nosotros, contentos por fin.
Bisturí, división o exterminio; lástima de quimeras que no debieran de serlo tanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario