EJERCICIO DIECISEIS

                                                                                         1 Ene '16


 Bueno, pues comparece un añete más. Tres lustros ya despachados del siglo en curso. Y parece que fue hace dos días cuando andábamos ahí echando cuatro pelos en las pantorrillas y perpetrando las primeras salidas nocturnas. Carajos, cómo corre el amigo Cronos…
 El que acaba de irse por la puerta opuesta a la que vino, el tal quince, pues nada, deja balances variopintos en función del visor de mira de cada abnegado usuario.
 Por lo general, o en lo más o menos global, pues lo notorio y patente. Escalada imparable de psicosis ante la demenciada puesta en escena de los 'amigos' yihadistas, los chinos dinamitando el mercado mundial y contaminando el medio ambiente con entusiasmo inquebrantable; a la guerra en Siria no hay quien le ponga un tapón certero y eficiente; raudales de refugiados a volumen no conocido desde la II Guerra Mundial; los hielos despachurrándose bajo la tenaza del calentamiento global mientras el agujero antártico de ozono aplaude con las orejas su agrandamiento progresivo…
 Qué bonito todo, oyes…
 Aquí, por esta piel de toro atribulada y nuestra, qué contar que no sepa hasta la agüela Serafina. El patio político más revuelto que el Corte Inglés el primer día de rebajas, la economía trajinándose poco a poco ciertas bocanadas de aire pese a empleo precario, fugas de talentos y hartazgo generalizado; la inasequible carrera de fondo de unos y otros por demostrar quién es más corrupto, los futbolistas en su esfera de irrealidad venerados como estrellas del tecno-pop; la peña que no sabe vivir sin what’s app o redes sociales echando humo; conductores endrogaos y más energúmenos masacrando mujeres bajo un mismo techo; un invierno en el que se ven más bañadores y viseras que guantes y bufandas…
 En fin, que como algún ente medio inteligente nos esté espiando con catalejo desde otra galaxia o sistema solar aledaño, témome que va a flipar más de cuan haría Isabel La Católica en un concierto de los Sex Pistols…
 Y en cuanto a éste que suscribe, pues el señor dos mil quince deparole escasos sobresaltos relevantes, algunos momentos aceptablemente gratos, casi ninguno llamativamente malo, y predominio, en fin, de franca y algo anodina neutralidad. Ni tirando cohetes ni rasgando vestiduras a golpe de pataleo. Supongo que un balance ramplón, un conservador o tibio escepticismo al que no se apuntarían muchos y por el que otros tantos, a la par, se darían con un canto en mitad de la piñata. Menudo lío, amigos congéneres, en tales resumidas cuentas.
 ¿Y el dieciséis, éste con el que abríamos el episodio..? Cualquiera se atreve a esbozar tímidos pronósticos, en el marasmo de tan flagrantes días inciertos. De lo único que me veo seguro es que de todo dudo. Y de que –en principio, no fastidiemos…- viene bisiesto. Más allá, las cuitas acerca de lo personal, de lo cercano y de lo planetario se me antojan chapoteando sin remedio en el lodazal de un cenagoso océano de vastas interrogantes.
 Digo yo que algo de todo ello iremos desgranando o enfocando por estas páginas conforme surquen los aires las hojas de los calendarios, exponiendo a la luz las vergüenzas o las jactancias de los sucesivos avatares.
 En tanto, a ustedes, que me leen, vayan mis deseos venturosos, que sé que son buenas gentes.