MINIMALISTA ( I )

                                                                                      14 Mar '17

 Sólo cien palabras como máximo, sin contar las de la frase de inicio. Esta, a su vez, no es otra que la última del microrrelato vencedor de la semana anterior. Y así siempre.
 Relatos en cadena, lo llaman, en tal limitado formato de presentación.
 Ellos (una conocida emisora de radio, un ya longevo programa vespertino) proponen, semanalmente. Y de igual manera, disponen. Tres entregas finalistas semanales; durante la propia emisión del programa se decide por votación cuál de ellas es la vencedora. Y a final de cada mes, cuál de las vencedoras semanales se corona como ganadora mensual.
 Piden siempre un título encabezador, y sugieren "pintar con palabras", una especie de expresionismo ostensible y urgido. Se ve que eso les mola.
 Y ahí, pues de vez en cuando damos el callo. Gusanillo literario en ristre para ser acometido. No sé, quizá un día me digan "eh, tú, pon la radio el lunes que estás en la terna..". No niego que me agradaría, oyes... De momento, vierto por aquí retroactivamente varias de mis propuestas remitidas al reclamo semanal de turno.


 ENDEBLE DISCRECION

 El puñetero ojo de la cerradura resistió, estoico, el asedio de la mirada incólume de los pequeños Sara y Joaquín, al otro lado de la puerta del dormitorio.
 Ajenos a ella, olvidadizos de tan nimio detalle, el teniente de alcalde, la estanquera, el farmacéutico y yo procedíamos, silentes, metódicos e incapaces de mirarnos a las caras, a la concienzuda tarea de descuartizamiento del joven y maravilloso cuerpo de la señorita Andrea, la nueva instructora de la academia de baile.


 HOY HE VUELTO A BEBER

 Las besa con suma conciencia para no equivocarse, aunque de antemano sospecha que su esfuerzo y concentración serán en vano, una vez más. Las cuatrillizas aún gatean por la moqueta del salón, crecen preciosas, idénticas, e incluso cuando llega a casa sin tambalearse y sin aliento a gin-tonic, no puede asegurar que las reconozca por sus nombres sin errar.
 Con Lourdes no se equivoca. Otea de soslayo su expresión silenciosamente resignada, lacónicamente reprobatoria. Intuye una noche más que las niñas son el único armazón que sostiene sus endebles briznas de algo acaso calificable como felicidad.


 MAGIA EFIMERA

 Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado, a estrangular -acto seguido- al desengaño, y a gritarle al mundo que los príncipes azules están de saldo en la sección de oportunidades. No caminan; flotan las dos sobre el tibio empedrado de la acera en este atardecer indescriptible.
 Tras la esquina, dentro de doce segundos, sortearán la zancadilla impúdica con que el hombre de la máscara púrpura dispondrá hacer trizas la indulgencia de tan álgido momento.


 PROCAZ HASTIO

¿Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar..? ¿Por qué tamaña obcecación en segregar de un plumazo los destellos de calidad..? ¿Se trata de envidia; es simple despecho ante la evidencia de lo sublime; es mera incapacidad por parte de tales propietarios..?
 Los botones conforman muestras; las gotas, lluvia... y los ejemplos reiterados y procaces deparan -y amenazan- los límites del hastío.


 EL NUEVO EPISODIO

 Serán sólo cien palabras, no harán falta más, para la lúgubre despedida y el resumen de su calamitosa existencia.
 Probablemente, además, no las leerá nadie. Plegará el papel en cuatro dobleces, lo introducirá en el bolsillo trasero, y mientras salta desde la baranda del puente hacia las bravas aguas del Garona, tendrá apenas tiempo de dilucidar si con cien palabras más le hubiese bastado para expresar la vida que quiere pintar para sí a partir del segundo siguiente.

 INCOMODA INTRIGA

 Las palabras que ha aprendido por la noche será capaz de memorizarlas, seguramente con notable fidelidad, con objeto de compartirlas en el colegio a la mañana siguiente. No las conocía, a sus tiernos seis años, y se pregunta intrigado si a sus compañeros les resultarán algo más familiares.
 Mas, no le suenan bien. No le inspiran amables sensaciones. No sabe por qué mamá y papá han estado hablando tanto rato en el comedor, tras la cena. No ha encontrado apacible el tono de su padre al pronunciarlas. No le ha resultado grato oír los sollozos de su madre, al escucharlas.


 Bueno, próximamente, el siguiente lote. Y moltes gràcies a la Gambita, que me puso en conocimiento del entretenimiento éste. Aquesta nena és sempre una meravella impenitent, tu...