EN TORRE DE CONTROL

                                                                                                         25 Sep '15



 Pueden saber lo que hacen.
 Pueden haberlo comenzado como un juego –si bien el juego irrumpió potente…- y puede habérseles escapado después de las manos. Y tras ello, quién sabe –quizás ellos…- pueden no haber sabido cómo ni por dónde tirar…
 Pueden saber lo que hacen; de hecho, llega un punto en que semeja inverosímil una opción, un escenario opuesto a ése. Deben, desde tal óptica, por tanto, saber lo que hacen. Incluso, saberlo muy bien.
 Pueden, una vez en ésas, plantearlo, proyectarlo desde el regocijo, desde el burdo desdén. Desde la inercia simple de una insolente cobardía.
 Pero pueden, igualmente, mantener un receloso ojo avizor. Pueden no tenerlas todas consigo. Puede temblarles el pulso al calibrar hipótesis, desarrollos o presuntas certezas. Pueden sentir que el asunto no discurre efectivamente por los cauces rastreros que pudieren haber previsto, que pudieren zafiamente haber diseñado.
 Puede faltarles por momentos una apacible brisa de aire para respirar. Pudieren no ser siquiera capaces de mirarse a los ojos, los unos a los otros, en los momentos actuales. Incluso desde hace ya algún tiempo…
 Puede, ciertamente, que no sepan cómo, por qué, por dónde carajo tirar ahora. Puede que les esté reconco-miendo el desasosiego.
 Pero, aún con todo, podría estar todo desde el principio bajo control, bajo los lemas consignados. Podría ser cuestión de seguir apretando los dientes, aguantando tirones, atestiguando tamañas insólitas veleidades.

 Podría ser cualquier recontracarajuda cosa.