Redimidos seamos los cariacontecidos cronistas, en estos taimados días inciertos.
Se va por la gatera dos mil dieciséis, ese sibilino decurso, quién sabe si orgulloso, verecundo o quizá hastiado de su intrincado, o no, balance de réditos.
Su congénere que asoma ya por la esquina sabrá -o no- qué juego de faces, envites y acometidas deparará desde casi ya mismo sobre esta inverosímil y aberrante jaula de grillos.
Por allí nos veremos...
Su congénere que asoma ya por la esquina sabrá -o no- qué juego de faces, envites y acometidas deparará desde casi ya mismo sobre esta inverosímil y aberrante jaula de grillos.
Por allí nos veremos...