LO OTRO, Y LO UNO

                                                            25 Oct 16


No me interesa la supervivencia; me interesa la VIVENCIA.
 Lo primero implica sumisión, servilismo a esta experiencia obligatoria que llamamos vida. Ella manda, dispone, perpetra y decide, y al parecer esperaría que el usuario de turno baje la cabeza y acepte sus designios con infundio totalitario, con concluyente resignación.
 No; yo no.
 Me interesa la vivencia. La vivencia puede dotar de sentido a esta inopinada presencia en el medio, en esta cárcel dorada, en este sustrato insustituible -e insoslayable. En este planeta maravilloso y fascinante pero bajo el que debemos progresar sometidos a los dictámenes inherentes a la realidad de nuestra no escogida especie y condición.
 La supervivencia puede implicar súplica, rastrerismo, casi indignidad. No la quiero. Sólo la acataré, en su caso, en los instantes más imperativos: quizás en la enfermedad, en el accidente. Cuando me esté despeñando por un barranco. Cuando me esté atacando un animal salvaje, incluso de dos extremidades inferiores. Cuando los elementos de la naturaleza puedan confabularse puntualmente en mi contra. Mientras no sea así, quiero escuchar poco acerca de sobrevivir.
 Quiero vivir; eso es otra cosa. Vivir es el ejercicio, la tarea, la búsqueda, el posible hallazgo, el rol. La puesta en escena del papel cuya interpretación se pretende y anhela.
 Lo otro, como punto de partida, creo sinceramente que son pendejadas de pusilánimes. Es como construir un castillo de naipes de un metro y medio de altura para acto seguido ponerse a sufrir por si una corriente de aire lo echa por tierra. Menudo plan.


No hay comentarios: