OIGAN..., DEJENNOS EN PAZ

                                                                                                26 Nov '15


  Oigan, déjennos en paz, hagan ustedes el favor.
 No nos interesan, no queremos sus métodos aquí, en nuestra tierra. No necesitamos de sus disparos cobardes, de sus amenazas de explosiones, de su ideología furibunda, totalitaria, extraordinariamente violenta. Sea en nombre de su supuestamente idolatrada religión, sea en nombre de la grandeza de su Alá, sea en nombre de lo que demonios sea.
 Se lo aseguramos: no nos interesa. En Europa creemos en la democracia, en la libertad, en el laicismo con derecho individual al credo, en la cooperación, el respeto, la igualdad. No necesitamos de toda su demenciada parafernalia.
 Nos gusta el buen vino, el fútbol, el jamón de cerdo, y ver a nuestras mujeres y hombres mostrando por las calles sus encantos en libertad, cada cual según su albedrío. No pensamos que sea una puta una chica que en pleno agosto muestra sus cabellos, sus brazos desnudos y sus bonitas piernas. Y no lo pensaremos, descuiden.
 No nos creemos esa milonga de que esta tierra ha de ser suya porque fuese un día invadida por sus antepasados. ¿Qué creen, que fueron esos antepasados de ustedes los primeros en llegar aquí sin pedir permiso..? ¿Han oído alguna vez hablar de íberos, de celtas, de cartagineses, de fenicios, de griegos, de romanos, de suevos, de alanos, de visigodos..? Todos ellos se presentaron por aquí un buen día, antes que ustedes y sus antepasados. Y como ustedes, dejaron un legado, un mestizaje, un gran patrimonio histórico, cultural, arqueológico, arquitectónico. Una riqueza que en gran medida se cuida y se conserva, si bien en bastantes casos fue inevitable el advenimiento de luchas, batallas y guerras.
 ¿Se imaginan que los españoles comencemos a proclamar que media Latinoamérica ha de ser “nuestra” por mor de las conquistas y posterior colonización de hace cinco siglos? ¿Que los portugueses quieran administrar de nuevo sus antiguas áreas de dominio en Africa y Asia; que los italianos pretendan de nuevo la Abisinia, que los británicos reclamen para sí los Estados Unidos y casi medio mundo más..? ¿Qué opinarían ustedes si los franceses volvieran a querer hacerse fuertes allí, en Marruecos, Argelia y Túnez..?
 Miren, de verdad, no nos creemos ni nos interesan sus absurdas movidas mentales. Si quieren buscar acomodo en nuestro continente traídos por el loable propósito de mejorar sus condiciones de vida, cual hacen otros millones de seres del resto de regiones del mundo, respetando lo nuestro y observando los más básicos resortes del respeto por la vida y la libertad de todos, entonces se les recibirá como huéspedes y ciudadanos dignos, a su vez, de todo respeto.
 Pero no necesitamos que nos paguen nuestra hospitalidad con su odio, con su intransigencia total, con las masacres de Madrid, de Londres, de París. Si esto no les gusta, disponen ustedes de cuarenta y tantos países islámicos en el mundo; recuerden que no les pedimos de rodillas que vengan aquí. Y si tanto aman los tiros, las explosiones y los cinturones para saltar por los aires, seguro que en su inmenso desierto del Sahara encuentran espacio y tranquilidad suficientes para tales menesteres.
 Aquí no queremos de todo ello, de verdad. De modo que pueden irse al carajo lo antes posible por donde llegaron, si hacen ustedes el favor.


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