"GANARSE LA VIDA"


                                                                                              20 Jun '15


  ¿”Ganarme la vida”, dices? ¿Cómo que “ganarme” la vida..?
 Vamos a ver.
 Vida, mientras no se me demuestre lo contrario, tengo ya una. Y no porque “me la ganara” a pulso –o de cualquier otra manera- algún día concreto. Más bien, fue porque me tocó. Me tocó una vida. Una, específicamente. Una vida determinada, y no otra.
 Tan en concreto una, ésa, esa vida, que no sólamente me tocó. De hecho, se me “obligó” a adoptarla.
 Fue un regalo azaroso, pero un regalo de uso radicalmente obligatorio. Obligatorio, inmediato, e ininterrumpido. Esto último, hasta que llegue un incuestionable momento o punto final, claro está.
 De modo que, así las cosas, me cruje o chirría sobremanera que se me hable o indique acerca de la necesidad de “ganarme” la vida. Como si aún no la tuviera, o me empeñase en exigirla a toda costa.
 No, mira; no estoy muy de acuerdo.
 En todo caso, yo te hablo de otra cosa. Más que dedicarme a “ganarme” la vida que me tocó inopinadamente y por azar, yo creo que me limitaré más bien a hacer uso de ella. A hacer un uso que a mí me merezca la pena. Y a la par que ello, y por supuesto, a interpretarla. Esa pienso es la base de todo. El planteamiento constante sobre de qué me sirve a mí esa vida casual que me tocó sin ser consultado. El qué quiero de ella. Qué quiero hacer con ella, mientras la “lleve puesta”.
 Te lo digo de otra forma. Si cuando se me habla de “ganarme la vida” se pretende aludir exclusivamente a dictámenes de orden crematístico o material supuestamente ineludibles, y tal puesta en escena pudiese devenir directamente, pongamos, en una considerable tasa de insatisfacción, o, quizás, de patente ausencia de sentido …¿cómo podría entonces pensar encima que estoy nada menos que “ganándome” la vida..? ¿De qué me serviría a mí semejante ecuación..?
 Y ya ahondando en la cuestión, ...¿por qué no ha de ser ella quien se me "gane" a mí..? (¿...no fue ella quien unilateralmente me trajo para acá, decíamos?)
 Lo que más, en definitiva, puedo interpretar yo por “ganarme la vida” –la mía…- es lo siguiente: el hacer de ella un ejercicio lo más interesante y rentable para mí mismo a la par que, por supuesto, exento de nocividad para el prójimo. Un ejercicio satisfactorio apoyado en el albedrío, la inteligencia, el análisis y la experiencia creciente.
En suma, un ejercicio de atinada interpretación.
 (Chimpón).


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